miércoles, 12 de agosto de 2026

10 datos históricos clave del parque de La Alameda en Quito

Construida por el arquitecto Francisco Schmidt en 1895. Actualmente, esta pileta no existe.
La fuente de la Plazuela de La Alameda que ya no existe. Foto tomada en 1901. Autor: Anónimo/Colección del BCE.

El Parque de la Alameda es uno de los tradicionales e históricos lugares de esparcimiento en Quito. Su historia refleja una parte del crecimiento de la ciudad y conserva recuerdos que forman parte de la identidad y memoria de los quiteños. 

Para rendir homenaje a este lugar, voy a contarles 10 datos clave que los quiteños deben conocer:

1. El corregidor Francisco de Sotomayor, en 1596, propuso poner en orden los ejidos, los tambos y los montes anexos a la ciudad que eran ocupados por colonos e indígenas. Los trabajos iniciaron el 8 de marzo de 1596.

2.- ¿Qué significa La Alameda? Es un arbolado de álamos nativos de Europa. Los cronistas de esa época afirman que Sotomayor se inspiró en la Alameda de los Obispos de Córdoba para denominar al campo que se alistaba en Quito. 

La antigua esquina de La Virgen en La Alameda en 1950
La antigua Esquina de La Virgen en 1950, junto a La Alameda. Foto: Remigio Noroña / Archivo BCE. 

3.- En Quito no existían de forma natural los álamos, sino otras especies nativas. Por eso, en ese tiempo, resultaba exótico el nombre de Alameda. Aunque el parque recibió el nombre de La Alameda precisamente por un proyecto colonial centrado en la plantación de álamos traídos desde España o México, las condiciones del suelo y climáticas de Quito impidieron que estos árboles crecieran o se adaptaran con éxito.

4.- La Alameda es considerada el vértice natural de convergencia o divergencia de la dinámica de la ciudad prehistórica y de la histórica de Quito. Al triángulo que forma la ciudad, los indios la llamaban Chuquihuada. Quiere decir punta de lanza.

5.- En 1864, el entonces presidente Gabriel García Moreno recibió semillas de eucalipto por parte de los caballeros quiteños Carlos Aguirre Montúfar y Rafael Barba Jijón, quienes residían en París. Las hizo sembrar en La Alameda en la Plaza Grande y La Alameda. Esos árboles crecieron muy rápido y se hicieron enormes. Descubrió que no eran ornamentales sino forestales para leña y madera. Con el pasar del tiempo, formaron un bosque cerrado.

Tras el portón de La Alameda en 1920
Tras el portón de La Alameda en 1920. Foto: Remigio Noroña / Archivo BCE.  

6.- Con la madera de esos eucaliptos de La Alameda, García Moreno instaló los pisos y cubiertas de la reconstrucción del Palacio de Gobierno y empezó a formar en él las salas legislativas que habían funcionado en la casa de San Carlos, junto a la iglesia de Cantuña. Esas reconstrucciones duraron hasta 1892.

7.- Luciano Andrade María habla de que hubo una nueva fundación de La Alameda. La primitiva casi  desapareció en el siglo XVI. Sin embargo, en 1746, un nuevo corregidor de Quito, don Ramón Joaquín Maldonado, se propuso formar una Alameda. En los viejos libros del cabildo consta una acta del 27 de septiembre de ese año: 

"Que se hallara principiando a formar una Alameda de árboles de tres calles que estaban delineadas: la principal de 14 varas de ancho y las colaterales de seis varas con cuatro hileras de árboles delineados entre dos zanjas para el resguardo de plantas...".

Esta iniciativa no tuvo acogida.

Eventos por la inauguración del monumento a Bolívar.
En 1928, actos organizados por el Comité pro Monumento a Bolívar, en el lugar exacto donde se inauguró siete años después. Foto: autor anónimo / Archivo BCE.

 8. El historiador Luciano Andrade Marín cuenta en sus crónicas que el presidente Antonio Flores (1892) propuso que La Alameda se convierta en un pedacito de los Jardines de Versalles en la capital. Contrató a los horticultores Enrique Fusseau de Francia y don N. Santoliva de Italia, quienes fueron traídos al país por Gabriel Álvarez para el desarrollo de la fruticultura moderna en sus haciendas de Patate (Tungurahua). Los llamó de Ambato a Quito y los contrató para que hiciesen una acabada obra de jardinería francesa en La Alameda. 

9.   En 1889, lo primero que llamaba la atención de La Alameda era el Observatorio Astronómico. Pasó a ser no solo un lugar de esparcimiento, sino uno de ciencia. Muchos quiteños opinaban que los eucaliptos que se sembraron allí no daban un buen aspecto al paseo; bajo su sombra era casi imposible tener flores. Por eso, hubo personas que celebraron cuando los talaron y sembraron plantas ornamentales.

10. La cuarta remodelación de La Alameda fue en 1786, cuando la Real Audiencia de Quito era gobernada por Juan Joseph de Villalengua y Marfil. Construyó el gran portón de tres arcos que estuvo allí hasta 1934 y se lo derrumbó para levantar el monumento a Simón Bolívar. Colocó tres columnas salomónicas estriadas de piedra, dos coronadas por ángeles y la otra por una figura de La Fama.

Arregló la laguna, sembró árboles y plantas florales. 

Portón de La Alameda
El portón de La Alameda en 1910. Foto: José Domingo Laso / Archivo BCE.